El embajador islandés ha destacado el potencial de las islas españolas para adoptar la energía geotérmica, basándose en la exitosa experiencia de Islandia en lograr la autosuficiencia energética. Señala que las políticas climáticas europeas deberían considerar los desafíos únicos que enfrentan los territorios insulares para mantener su competitividad.
Las islas españolas tienen la oportunidad de convertirse en un importante centro de negocios, conectando Europa, África y América. El embajador aboga por prácticas de turismo sostenible que protejan los entornos locales y el bienestar de los residentes.
La transición de Islandia a la energía geotérmica comenzó a principios del siglo XX y se aceleró en la década de 1970, lo que llevó a que alrededor del 90% de los hogares islandeses se calentaran con energía geotérmica. El embajador cree que las islas españolas podrían beneficiarse de manera similar de los recursos geotérmicos, junto con la energía eólica y solar, para lograr la independencia energética.
La energía geotérmica proporciona un suministro constante, independiente del clima, a diferencia de la energía eólica y solar, que enfrentan desafíos espaciales y de instalación. Tanto Islandia como las islas españolas enfrentan dificultades debido a su lejanía del continente europeo, lo que afecta el costo de implementar las medidas climáticas de la UE.
El embajador también señala que los impuestos sobre las emisiones de vuelos podrían aumentar los costos de viaje, haciendo que los destinos no europeos sean más atractivos para los turistas. Enfatiza la necesidad de soluciones a medida para mantener estas regiones competitivas dentro del mercado europeo.
Las empresas islandesas están interesadas en colaborar con las islas españolas en proyectos geotérmicos, aprovechando el conocimiento especializado de Islandia en esta área para desarrollar iniciativas similares en territorios españoles.